El JARAMA FEBRERO 1937
Hay un valle en España llamado Jarama.
Es un lugar que conocemos demasiado bien,
Porque allí derrochamos nuestra juventud
Y también buena parte de nuestra vejez
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XV Brigada Internacional |
Miaja está decidido a
emplear en este día todas sus reservas para alcanzar sus objetivos. Líster
recibe para su División C, el refuerzo de las brigadas 17 y 69, los carros de
Pavlov y seis baterías, acumulando unas fuerzas a priori nada susceptibles de
no alcanzar la gloria, cuenta con, 1ª,1ª Bis, 17ª, 22ª, 23ª, 66ª, 69ª y 70ª
Brigadas. A las tres baterías de 75 mm y las dos de 115 y una de 105 se les añadirían
dos baterías más, en total 8 todas mirando hacia el oscuro mogote que dominaba
San Martín de la Vega.
A las 12 de la noche
comienzan los ataques al Pingarrón. No habría ni descanso ni piedad. Empiezan las
escaramuzas. Los cañones republicanos comienzan a prepararse en la oscuridad.
Se apuntan las piezas y se trae munición. Voronov, va a probar la efectividad
de su arma. Se agrupan los cañones y se pasan las órdenes correspondientes. Todavía no se ve el objetivo
que está justo enfrente, las posiciones de las tropas de Asensio.
Durante cinco horas, el Pingarrón
se convirtió en un infierno donde la artillería, entre 30 o 40 cañones,
descargaron 4000 disparos sobre las posiciones de regulares y legionarios. Más de
100 disparos por cañón para la pequeña extensión que cubría el objetivo. La aviación
también colaboraba en el machaqueo de las trincheras, que acabaron saltando por
los aires. Iba a ser un día cruento, brutal, este martes de febrero. Entre 6000
o 7000 soldados republicanos y 36 carros de combate se disponían al asalto del
cerro defendido por alrededor de 1500 hombres.
A las nueve, el coronel
Asensio acerca refuerzos a las posiciones de reserva del Pingarrón, el batallón
gallego, se quedará esperando la oportunidad para relevar a los batallones de
primera línea una vez que estos se vacíen de hombres.
Esperando para entrar en combate |
Dado lo apurado de la
situación Asensio informa a Varela, que se desplaza a las 10:30 al puesto de
mando del coronel para dirigir personalmente las operaciones. La situación es
angustiosa; la artillería republicana ha barrido las posiciones de la
avanzadilla que defiende el II Tabor de Regulares de Ceuta; los escuadrones 3º
de Alhucemas y 4º de Numancia, y una sección de zapadores. El diluvio de artillería
acaba prácticamente con toda la oficialidad de los defensores; el comandante
Zamalloa cae herido pero se niega a ser evacuado, sube en apoyo una compañía del
I tabor de Tetuán, consiguiendo desalojar a los republicanos de las posiciones
que acababan de ocupar; Zamalloa es herido otra vez. Los republicanos continúan
al ataque, sube otra compañía y una sección de ametralladoras del I tabor de Tetuán consiguiendo que sus
adversarios cedan parte del terreno que conquistaron.
Los soldados republicanos están
ya apenas a cien metros de las casas, cuando se topan con los regulares de Tetuán
que acaban de subir y lo que queda de los defensores. El comandante Zamalloa,
con sus heridas, y fusil en mano y rodeado de enlaces y asistentes, lidera el
contraataque, entablándose un terrible combate cuerpo a cuerpo. Son las nueve y
media de la mañana. Los gallegos esperan agazapados en retaguardia su momento.
Al llegar los nuevos refuerzos, los republicanos ya llegan a unas trincheras de
la izquierda y unas casas pero son rechazados.
Artillería republicana |
La artillería fascista hace
fuego de barrera y salva la situación; la artillería les estaba machacando y no
esperaban tanto ímpetu de los refuerzos. Los republicanos se repliegan. Cuando
finaliza la alocada carrera los republicanos saltan al interior de sus
trincheras, y allí permanecen un buen rato. Las tropas de Líster se lanzan de
nuevo al asalto, acuden al refuerzo las 2ª compañía de los regulares de Tetuán
y la 4ª de batallón gallego, que llegan de nuevo cuando los republicanos planta
su pie en las posiciones rebeldes. Zamalloa resulta herido por novena vez, en
esta ocasión alcanzado por la explosión de un proyectil de carro, pierde el
conocimiento y es evacuado, es sustituido en el mando por el comandante León.
Zamalloa ha cumplido su palabra dada a Asensio, cuando le aseguro que la
posición no sería tomada estando el en pie.
Los republicanos no cejan en
su empeño de hacerse con el Pingarrón; por la tarde vuelven a iniciar el ataque
con el apoyo de los carros, cuentan esta vez con la XV y la XI internacionales.
Como siempre la infantería y los carros no acompasan su avance y el combate se desenvuelve
muy desparejo. Es aquí donde el Batallón Lincoln de la XV recibe su verdadero
bautismo de fuego, y será sangriento. La 2ª compañía de ametralladoras del
Lincoln se movió hacia unas trincheras poco profundas. El enemigo no estaba muy
lejos, entre 600 y 700 metros: La 1ª compañía con el estado mayor del batallón
ocupaba también una trinchera poco profunda que daba la vuelta a una pequeña
colina y era un magnífico lugar para protegerse del fuego de la artillería y
las ametralladoras. El enemigo les estaba esperando.
Los norteamericanos se
aprestan a recuperar las antiguas posiciones de los británicos, tan duramente
disputadas los días 12, 13 y 14, la famosa Colina del Suicidio. Esperan el compás
de la artillería que tiene que abrirles el camino, hasta las trincheras
enemigas. De pronto el silencio cae como un mazazo seco, pasan primero los
tanques y los oficiales hacen con la mano el ademán de que hay que salir. Pero casi
inmediatamente pierden contacto con ellos. Iba a comenzar su tragedia
particular.
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Brigadas internacionales |
Al final del día los norteamericanos
contabilizarán entre sus componentes unos 120 muertos, alrededor de 175
heridos, entre los que se encuentra su jefe Merriman, que ha tenido que ser
evacuado.
Avanzada la tarde la
encarnizada lucha empieza a perder intensidad. Comenzando a replegarse las
unidades republicanas y cediendo el fuego de su artillería. Llega el resto del
II tabor de Alhucemas a posición de reserva, y las compañías 2ª y 4ª de los
gallegos que están ya en el Pingarrón resisten; aun así a última hora comienza
otro ataque republicano. Una Compañía del recién llegado Tabor ha de subir al Pingarrón
para, como en anteriores ocasiones llegar cuando se está luchando cuerpo a
cuerpo, una vez más el asalto fracasa. Los combates cesan y los zapadores
fascistas vuelven a fortificar las posiciones. Los intentos fallidos han desmoralizado
a los asaltantes.
Las pérdidas rebeldes se
estiman en 650, Asensio piensa que es necesario que se anticipen las
operaciones y vuelve a reclamar refuerzos.
Ha sido un día duro y
agotador, nunca en la reciente historia de esta guerra se habían vivido
momentos como los de esta jornada.
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Varela entrega la Laureada a Franco, franco siempre estuvo molesto, varela tenia 2 |
En la Marañosa, varios
coches suben lentamente la cuesta. Un grito resonó entre los militares que allí
había” ¡Guardia! ¡A formar! Del primer auto descienden dos militares entrados
en kilos y de baja estatura; eran los generales Franco y Orgaz, sus expresiones
son serias y taciturnas. Los jefes solo se presentan en el campo de batalla,
para recoger la gloria a para ver porque no se avanza y cortar las cabezas de
los responsables. Los recibe el bilaureado Varela, enfundado en su chilaba mora
y con sus guantes blancos, al saludo
inicial le siguió el análisis de la situación: Puede que de esta reunión, que
por otra parte no aparece en la memorias de Varela, salga Franco con la
decisión de destituir a Varela y Orgaz, era la tercera ofensiva que se frenaba
en su intento de tomar Madrid. Entonces no sabía que la cuarta por Guadalajara sería
un Nuevo fracaso.
En las casas del Pingarrón
hay una placa conmemorativa del día crítico de la batalla que dice así:
El
23 de febrero de 1937 sobre este cerro que domina los llanos del Jarama y el
Tajuña, el comandante Gómez-Zamalloa escribió con su sangre la bella página que
a los héroes reserva la historia. El ejército internacional que quiso ocupar
con el apoyo de sus carros el borde de esta meseta fue derrotado en el vano
intento de su empeño. Y del volcán de su metralla que fue el Pingarrón como
grandioso espectáculo de guerra y muerte, quedo como un eco en el silencio de
estos campos, el gesto del comandante Zamalloa, a quien la vida se iba por las
heridas, pero que la victoria conservo con sus alas para que hoy reciba el homenaje
de respetuoso cariño que, por su ascenso a coronel, le dedica el batallón de infantería
del ministerio del Ejercito. Pingarrón mayo 1952
NINGUNO DE LOS SOLDADOS QUE ALLÍ LUCHARON, POR
SU LIBERTAD Y LA NUESTRA, TIENE UNA PLACA HOMENAJE, ALGO NO ESTAMOS HACIENDO
BIEN.
Totalmente de acuerdo, pero ya sabes la historia la escriben los que ganan. Felicidades por este monumental trabajo gefrema 80
ResponderEliminarAsí es Maestro, pero no hay mal que dure 100 años, al final la historia se impone a la mentira, y no es que diga yo que mienten, es que no dicen una puta verdad
ResponderEliminarSaludos
Desde luego resulta impresionante la historia de Gomez de Zamalloa. No me extraña que ganasen la guerra los fascistas, Contando con lideres capaces de tales gestas ya se puede arrastras a la gente hasta el final. Me quedo con el ejemplo del "general" Lister cuando, esperando que despliegue, van a buscarlo y lo sacan de la cama con dos señoritas (crónica del día 13)
ResponderEliminarCasino - Dr.CMD
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