domingo, 20 de noviembre de 2016

20 NOVIEMBRE, BATALLA DE MADRID

Paseo de Pintor Rosales


20 de noviembre 1936 (viernes)


EL SANTO Y SEÑA PARA CIRCULAR ESTA NOCHE POR MADRID ES:

Pregunta: Como se triunfa
Respuesta: Siguiendo a los mandos

Sin el santo y seña no se puede circular por las noches de Madrid, sin que te detengan.


La lucha en la Ciudad Universitaria se concentra en los alrededores del Hospital Clínico. Para el día 20, García Escámez da una nueva orden que requiere una reagrupación de fuerzas. La columna 3 deberá situarse en el flanco izquierda, desde el río al Hospital Clínico, en el Asilo de Santa Cristina y el Instituto de Higiene se establecerá la columna 1, y a su derecha por la Residencia de Estudiantes y la Fundación del Amo, la columna 2. Los objetivos de las columnas 1 y 2 serán la Cárcel Modelo, el cuartel de infantería y la manzana del edificio, esquina Paseo Moret y Pintor de Rosales. Es el último y desesperado esfuerzo para ocupar Madrid. Barrón recibe el V tabor de Ceuta y Asensio un batallón de Bailén, Losas recibiría un tabor de tiradores de Ifni y un batallón del Regimiento Serrallo, la artillería actuó con dureza y la aviación a pesar del mal tiempo, bombardea desde la 8 a las 9 los principales objetivos, las unidades de infantería, llegan al límite de sus posibilidades.


Entre los Internacionales los muertos son tantos que los camilleros italianos del Garibaldi no dan abasto a recoger sus cuerpos y a los heridos. En apenas dos días que los italianos llevan combatiendo, sus bajas ascienden a un dieciocho por ciento del batallón. En el terreno que ocupan, que hoy ha vuelto a ser escenario de un combate feroz, se oye, al oscurecer, los gritos de algún herido que, busca la ayuda del camarada que le saque de tierra de nadie.
 
Batallón Dabrowski 
 La XII brigada necesita ser reorganizada cuando apenas había estado en lucha unas horas. Entre las bajas, el porcentaje de oficiales y comisarios es altísimo. Los comandantes de batallón tienen que seleccionar a los nuevos mandos  en las horas que no hay combate. Están todos exhaustos. Pero orgullosos, porque han resistido al enemigo, igual que lo han hecho los de la Dabrowski a la que relevaron hace dos días.


Pero ya son inútiles los combates desde la estrategia, aunque tengan importancia  política. Las unidades de ambos ejércitos se van quedando reducidas al mínimo de supervivencia dejan de ser consideradas fuerzas de combate. Asensio ordena a los sublevados  que tomen la cárcel Modelo. Y Miaja a los suyos que liberen el Clínico y arrojen al enemigo al otro lado del río. Se ha llegado a una situación de empate que no puede resolverse. Los hombres se matan unos a otros en el Clínico, pero eso ya da lo mismo a efectos del resultado de la batalla. Ni los refuerzos que recibe Barrón, que suman tres batallones, ni los que recibirá Miaja pueden alterar el resultado.

 
Entrada a una de las minas de la Universitaria
Madrid está siendo un fracaso para las fuerzas de Franco. Pero la Ciudad Universitaria, donde hay más de tres mil combatientes franquistas atrincherados, es un lugar inexpugnable para los republicanos. Comienza una nueva guerra, de posiciones. Y aparecen unos combatientes de nuevo tipo: los minadores. Son casi todos ellos asturianos, y actúan volando edificios en los que legionarios y regulares resisten de forma inverosímil. La Ciudad Universitaria es un frente cercado por más de diez mil hombres, pero es también una cuña clavada en la estructura defensiva que han armado Miaja y Rojo.

En hotel Ritz de Madrid convertido en hospital de sangre de las milicias catalanas, muere de madrugada en la habitación 233, el anarquista Buenaventura Durruti. El doctor José Santamaría, el cirujano que le atendió, y no se arriesgó a intervenirle dice  que no se  puede hacer nada por su vida. La herida que le causó  la muerte es de una bala de nueve milímetros de las que cargan los naranjeros, un tipo de subfusil que Durruti solía llevar consigo (algunos testigos dicen que ese día no lo llevaba). Su cazadora presenta las quemaduras propias de un disparo hecho a corta distancia. La última persona en hablar con él es su íntimo colaborador, Ricardo Rionda, un asturiano que le acompaña casi siempre. “Demasiados comités”, es la última frase que se escapa de sus labios, según Rionda.
Durruti
El general Miaja es de los primeros en acudir al hospital para dar el pésame a sus compañeros. Todos se ponen de acuerdo en que es  preferible mantener en secreto durante unos días la muerte de Durruti. La situación de la defensa de Madrid es muy frágil y se puede agravar con la noticia. Miaja dirigió al  jefe anarquista duras palabras, cuando sus tropas retrocedieron hace dos días, y Durruti le contestó pidiéndole el lugar de más peligro y unas horas para demostrar el valor de sus hombres. Miaja llora ante el cadáver del anarquista, y según publico Julián Zugazaigoitia “colgará su retrato en el despacho del cuartel general”. Se necesita que pasen veinticuatro horas antes de decir nada. La defensa de Madrid lo requiere. Pero en Madrid es muy difícil guardar un secreto. El rumor se extiende por la capital entre los ciudadanos, que lo recibieron  hace pocos días como un héroe, la noticia provoca una conmoción. Entre los suyos, aún afectados por las derrotas sufridas en el Parque del Oeste y en el Clínico.  Muchos de los columnistas venidos de Aragón piden volver al frente del que partieron.

En la Junta de Defensa se discute el desarme de la columna. Y  comienza a desatarse, de inmediato, los rumores interesados sobre las circunstancias de la muerte del jefe anarquista. Se habla de traición, de que el balazo que le ha matado le entró por la espalda. Eso apunta a su asesor militar, el sargento Manzana, o a alguno de sus hombres.

El anarquista Ricardo Sanz se hace cargo de la columna Durruti
En tres días, su sustituto, otro anarquista llamado Ricardo Sanz, que está en Gerona, es nombrado por la Consejería de Defensa de la Generalitat y enviado a Madrid. Sanz se encuentra un panorama deprimente de desánimo y falta de moral combatiente. Los voluntarios le dicen que han venido a Madrid para salvarlo, aunque tuvieran que morir todos. “Pero ese propósito está ahora algo cambiado” por la muerte del jefe. Sanz tiene que recabar la ayuda de la ministra anarquista Federica Montseny para tratar de  convencerles de que se queden en Madrid. La arenga de Ricardo Sanz,  dirige a los hombres a cumplir la voluntad del camarada muerto, no sirve de mucho. Algunos hablan de que tienen la sensación de traición y de estar metidos en una ratonera, que prefieren morir en el  frente de Aragón, allí al menos saben dónde está el enemigo.

La asamblea, que se celebra en el cuartel de la calle Granada en el barrio de Pacífico, registra momentos de gran tensión. Uno de los jefes anarquistas empuña su pistola y dice que prefiere pegarse un tiro antes que huir o aceptar lo que considera una deserción. Diego Abad de Santillán “amenaza con un consejo de guerra a los que se marchen”. Pero la respuesta, es que prefieren eso a que los maten por la espalda.
De los mil ochocientos milicianos de la columna Durruti que vinieron hace seis días a Madrid para ayudar en su defensa, un tercio han caído heridos o muertos. Apenas trescientos deciden continuar con Ricardo Sanz para seguir luchando en la defensa de la capital. El resto, la mayoría, dejan sus Winchester para que los empuñen otros combatientes y se vuelven al frente de Aragón. A los que marchan les acompaña los rumores de traición que les ayudan a justificar su prematuro regreso. La traición apunta a los comunistas. Mijaíl Koltsov, el oscuro hombre que parece estar en todas partes y manejar todos los resortes del poder, habla de que Durruti estaba a punto de dejar la confederación anarquista y pedir su ingreso en el partido comunista. El comandante Carlos del 5º Regimentó publica en Milicia Popular un fragmento de una carta de Durruti dirigida a los trabajadores de la URSS: “Hace veinte años que los trabajadores rusos izaron en oriente la bandera roja, símbolo de la fraternidad entre el proletariado internacional, en el cual depositasteis vuestra confianza para que os ayudase en la magna obra que habíais emprendido”.

El supuesto acercamiento de Durruti al partido comunista, sólo puede tener una interpretación: le han matado sus compañeros para evitar su defección.
La Vía Laietana pasa a denominarse Vía Durruti
El cadáver de Durruti va a ser honrado por todo el país. En Madrid, en su cuartel general (calle Miguel Ángel) será expuesto para que le rindan homenaje. Después, un largo periplo lo llevará por tierras manchegas hasta Valencia. De allí, con paradas en varios pueblos, hasta Barcelona, donde se celebrará el entierro, y la mayor manifestación de duelo popular de la historia de la ciudad. Más de medio millón de personas acompañaran el cortejo. La Vía Laietana cambiará su nombre por el de Durruti.

Algo más tarde que Durruti, pero en la misma madrugada, es ejecutado en Alicante José Antonio Primo de Rivera, fundador de la Falange. Un jurado le ha condenado a muerte hace dos días, y no se esperó al “enterado del gobierno” que llega unas horas después a la prisión: “Sírvase entregar a las fuerzas encargadas de ejecutar las sentencias de muerte a los detenidos José Antonio Primo de Rivera, Ezequiel Mira Iniesta, Luis Segura Baus, Vicente Muñoz Navarro, Luis López López. Alicante, 19 de noviembre de 1936. Por la comisión, R. Llopis. V°B° El gobernador civil”.
José Antonio Primo de Rivera, líder de Falange Española

José Antonio Primo de Rivera se defiende a sí mismo en un juicio que ha contado,  con las debidas garantías procesales. Pero la acusación es contundente, su destacada personalidad y la guerra extrema en que está España, auguran la condena. Durante el juicio llega a ofrecerse como mediador para detener la guerra, miente y niega que la Falange haya conspirado para desatar la sublevación (el 12 de julio presiono al General Mola “si para el 14 no se da el golpe de estado la Falange lo declarara sola”) y se declara contrario a una dictadura militar. Además, ha quitado importancia a la entrevista que tuvo con Hitler en Berlín en 1934. Primo de Rivera se ha mantenido sereno durante todo el juicio. Ha hecho de sí mismo una defensa que algunos califican de gallarda. Pero de nada sirven sus argumentos y su oratoria. El tribunal le condena a muerte.


La ejecución se consuma rápidamente, una vez conocida la sentencia. El presidente del gobierno dirá que ni siquiera le dio tiempo a discutir el asunto. El gobernador civil, el comunista Monzón, pregunta a los distintos partidos para ver “si interesa la ejecución inmediata del reo, o su aplazamiento hasta el momento oportuno”. Nadie le responde. La República ha ejecutado a un importante dirigente fascista, pero ha perdido un rehén precioso.

La prensa republicana publica la noticia, como ha publicado dos días antes la de su condena a muerte. La prensa franquista no se hace eco. Tardará varios meses en hacer público el hecho. Hay una decisión firme de que no se conozca la noticia para evitar la desmoralización entre los falangistas. Tiempo que necesita Franco para hacerse con el control de la Falange, sus camaradas le llaman el “ausente” para evitar el “presente” que indica que un camarada está muerto.

Manuel Hedilla
En el día que se conoce lo ocurrido en el cuartel general de la Falange, en Salamanca, está reunido el III Consejo Nacional de la organización en esta ocasión lo preside  Manuel Hedilla. Los vocales acuerdan mantener lo ocurrido en secreto,  a propuesta de Franco. Y la Junta de Mando decide elevar al Consejo, sólo dos asuntos: cambiar la sede a Salamanca y posponer el consejo extraordinario al día en que Madrid sea liberado. El Consejo y la Junta disponen la continuidad de sus cargos. Habían sido elegidos para un año, pero a partir de ahora se consideran vitalicios. Para que  Falange no se disuelva. La nota oficial que se aprueba es de dependencia de Franco: “El Consejo, enterado de la íntima compenetración entre Falange y el jefe del Estado, ratificó la decisión de conservarla, considerándolo como un sagrado deber exigido por la necesidad de la victoria y de la edificación del nuevo Estado”.


La obediencia falangista no puede esconder la frustración ante los poderes totalitarios de Franco. Su discurso disimula a duras penas la falta de independencia política para la organización que sean distintas a la  sumisión y la obediencia.

Raimundo Fernández Cuesta
Las decisiones adoptadas por el Consejo no resuelven el principal problema de la Falange: la jefatura. Ahora ya se ha quedado definitivamente sin el jefe indiscutido. Nadie se atreve a proponerse como sustituto. El jefe nacional, Hedilla,  considera que el orden sucesorio es el de Raimundo Fernández Cuesta, encarcelado en Madrid y al que se intenta canjear a toda costa por alguna personalidad republicana. Los falangistas piensan que no pueden subsistir sin un jefe, lo mismo que el requeté no tendría razón de ser  sin un pretendiente.

Los falangistas emboscados en Madrid, sí tienen noticia de la muerte de su principal dirigente. Lo leen en los periódicos y buscan la confirmación nocturna en la radio oficial de Salamanca. Pero no se dice nada. Les queda la esperanza de que los rojos estén mintiendo. La información sobre Primo de Rivera fluye con mayor libertad en el territorio republicano que en el franquista. Incluso, una entrevista publicada por un periodista inglés en el News Chronicle ha sido reproducida hace dos semanas por la prensa de Madrid. Los diarios franquistas no se han hecho eco de ella.
Voluntarios falangistas en Valladolid
¿Podría Franco haber soportado la coexistencia con alguien como Primo de Rivera? Los antecedentes, como el caso de Gil Robles, indican que no. Franco no soporta más liderazgo que el suyo, y la presencia del jefe falangista, con quien además no tenía buenas relaciones personales, habría sido imposible. A Franco lo sucedido le sienta bien: cuenta con los voluntarios falangistas para cubrir sus necesidades de hombres y no tiene el inconveniente de que su jefe sea capaz de llevarle la contraria. La muerte de Primo de Rivera le permitirá, incluso, asumir como propios los símbolos de la Falange.
Evacuación de niños en Madrid hacia la zona de levante
Hoy la Junta de Defensa toma una decisión trascendental. Hay que enviar fuera de Madrid el mayor número de personas. “Cuanto menos bulto, mas desahogo para la defensa de la capital”. Se crea un Comité Nacional de Refugiados de Guerra, radicado en el Ayuntamiento de Madrid, y allí habrá que ir para proveerse del salvoconducto necesario. Las organizaciones antifascistas montaran expediciones, de las que se dará cuenta a la Consejería de Evacuación.

Los madrileños sufren una gran escasez. Los alimentos y artículos de primera necesidad llegan con grandes dificultades. Ya apenas quedan reservas de pan. Los conductores de Auto-Transportes colaboran poco, lo que complica la situación: se niegan a ceder camiones para la evacuación de personas y el transporte de alimentos si no se les abonan 0,40 pesetas por kilómetro. La Junta discute cómo obligarles a cumplir las órdenes de la Junta de Defensa. Los responsables de las distintas consejerías afectadas por la actitud de los camioneros acuerdan que necesitan contar con fuerzas coactivas para hacer cumplir las disposiciones. Se amenaza con militarizarlos o con enviar a prisión a los responsables de Auto- Transportes.

Sede del Comité Internacional de la Cruz Roja en zona rebelde (alava)


El Comité Internacional de la Cruz Roja, en telegrama enviado a Miaja el 20 de noviembre de 1936, propuso que, a fin de evitar las bajas, se reuniera a la población no combatiente de Madrid en una zona determinada de la ciudad.


“En respuesta al telegrama de ayer en el que me comunicaban haber telegrafiado a Miaja acerca de la conveniencia de que la población no combatiente quede concentrada en un sector determinado de Madrid, declaro que el ejército combatiente sólo está en los frentes de combate, de modo que, desde un punto de vista humanitario toda la población ha de considerarse como no combatiente. Es por consiguiente inadmisible la propuesta de que el sector de los ciudadanos que no participan en la lucha armada se concentre en un lugar determinado. Cordialmente le saluda Largo Caballero.”





PARTES OFICIALES DE GUERRA

PARTE FRANQUISTA

Ejército del Norte:
7ª división. Sector norte, sin novedad.

Sector sur. En los barrios de Madrid ha continuado la progresión de nuestras tropas, ensanchándose las bases alcanzadas, ocupándose algunas casas y grandes edificios en la Moncloa que estaban fuertemente fortificados por el enemigo. Éste resultó castigadísimo, haciéndole numerosísimas bajas y abandonando en nuestro poder numerosos muertos, ametralladoras y mucho armamento. Varios intentos enemigos, para recuperar alguna de las posiciones, fueron duramente rechazados.


PARTE REPUBLICANO

A las nueve y cuarenta y cinco de la noche:

Frente del centro. En los frentes de Arganda, Aranjuez, Somosierra y sur del Tajo, sin novedad.
En el sector de Guadarrama, el enemigo ha presionado por la Toba, entablándose combate. En Guadarrama, en el subsector de Zarzalejo, el enemigo presionó fuertemente corriéndose por nuestros flancos, siendo contenido tantas veces como lo intentó. En las últimas horas de la tarde inició otra vez el ataque con bombas de mano, siendo duramente castigado obligándosele a replegarse, mejorando nuestras fuerzas sus posiciones. Tan enérgica resistencia y duro castigo ha desalentado al enemigo gravemente.

En el sector de Madrid se ha operado poco en el día de hoy. Nuestros milicianos ocuparon el Hospital Clínico de la Ciudad Universitaria. La Casa de Velázquez ha sido incendiada. En el resto de este frente no ha habido novedades dignas de mención.

sábado, 19 de noviembre de 2016

19 DE NOVIEMBRE, LA BATALLA DE MADRID

Panoramica Ciudad Universitaria


19 de noviembre 1936 (jueves)


EL SANTO Y SEÑA PARA CIRCULAR ESTA NOCHE POR MADRID ES:

Pregunta: Nos defenderemos
Respuesta: De la esclavitud

Sin el santo y seña no se puede circular por las noches de Madrid, sin que te detengan.



Hoy los contraataques se producen por doquier a  lo largo de la Ciudad Universitaria. Hoy también tiene lugar el intento de recuperación del Clínico por parte de la columna Durruti diezmada, que se propone con empeño lavar su imagen tras los repliegues de días anteriores (el Estado Mayor Republicano ha estado tentado de desarmar la columna utilizando la guardia de asalto), “Durruti entro en Madrid y marcho a pelear a la Ciudad Universitaria. La gente tuvo un gran entusiasmo por él” (Pio Baroja en miserias de la guerra), pero ahora no se ganan nada más que críticas y sorna del mando, incluida la del propio Miaja, y sobre todo de los comunistas que se frotan las manos ante el fracaso de sus “compañeros anarquistas”. La columna de Durruti ha estado a “petición propia siempre en primera línea y en los sitios más peligrosos, han retrocedido en algunas ocasiones, es cierto, pero también retroceden otras unidades, incluso las internacionales. Pero injustamente solo las columnas anarquistas son cuestionadas. Esta presión se traduce en prisas por querer demostrar que las críticas son injustas, Durruti pide de nuevo que se le asigne el lugar más peligroso de la Ciudad Universitaria, para demostrar el valor de sus hombres, estas prisas provocaran la muerte en extrañas circunstancias de Durruti.

Hospital Clínico
Relevada la columna Durruti en el Clínico, dos nuevos batallones uno cenetista y otro del 5 Regimiento, fueron lanzados por enésima vez a recuperar el edificio y contactar con los soldados republicanos que aun luchaban en los pisos superiores. La muerte también de los jefes de ambos batallones hace que toda la moral y todas las ansias por recuperar el edificio se vengan abajo y los oficiales angustiados, acuerdan evacuar lo que aún conservan del edificio, que es completamente conquistado por los fascistas. El coronel Alzugaray que mandaba las fuerzas republicanas monta en cólera, arresta a los oficiales y ordena que sean juzgados.

Lo que está claro es que la columna anarquista no logro lo prometido, y fue sacada de la línea; Julián Zugazagoitia se lamenta: “tantas veces como se les consideraba expulsados tantas veces nos equivocamos”. Este mismo día el gobierno reconoce en los partes algo que siempre negaba, “se ha combatido con extrema dureza, atacando las tropas facciosas y contraatacando nuestras fuerzas briosamente en distintos puntos de la Ciudad Universitaria”.
 
Batallón Garibaldi, en un acuartelamiento de El Pardo
Una vez incorporada la Xll brigada. El batallón Garibaldi sustituye al Dabrowski a lo largo del Manzanares y de Puerta de Hierro; el Thaelmann, al Edgard André en el palacete; el franco-belga, al Comuna de París en la Ciudad Universitaria. La XII brigada internacional releva a la XI tras diez días de combates ininterrumpidos.

A mediodía, cuando llevan apenas unas horas intentando ocupar sus puestos, sin haber conseguido aún fortificarse, un denso fuego de fusilería alerta a los italianos. Muchos se desconciertan, y se producen movimientos nerviosos. Los más veteranos  que tienen ya experiencia de combate, dirigidos por su capitán, Francesco Leone, observa que el revuelo que se produce es el principio de una desbandada. Los oficiales y los comisarios detienen a los que corren, sin control, los frenan y reorganizan. Las compañías se prestan a hacer frente al ataque que se les viene encima. Los italianos avanzan con precaución, seguidos por los que los comisarios han reagrupado que recuperan la calma. Trescientos metros hacia delante topan con grupos de enemigos que titubean creen que han roto el frente y se desplazan con confianza. Los italianos hacen fuego sobre ellos. Matando e hiriendo a algunos, el resto retroceden en busca de refugio. Los brigadistas aprovechan para protegerse y atrincherarse. Ahora, por fin, comienza a funcionar la estructura militar del batallón.

Al anochecer, el combate cesa y los hombres preparan parapetos, aprovechando los cursos de agua creados por la lluvia incesante. Enfrente, los fascistas mantienen una posición más ventajosa y cómoda. Se han aprovechado del mal organizado relevo, han capturado algunas casas,  en las que se protegen de la lluvia y se parapetan.

El mal organizado relevo entre las dos brigadas ha sido aprovechado por los fascistas,  que se han encontrado  una situación muy propicia para sus intereses. Las fuerzas moras del 1 tabor de la Mehal-la jalifiana de Larache, a las que el ataque les cuesta doce muertos y cincuenta heridos. El tabor apenas cuenta ya con oficiales. Lleva en la Casa de Campo desde el día 15.
 
Tropas de regulares avanzan en la Ciudada Universitaria 
A lo largo del día, los aviones se ensañan con la estación del Norte, las casas que bordean en el Manzanares, el hotel Savoy, el Cuartel de la Montaña, la calle de Alcalá, barrio de Extremadura,  los ministerios de Gobernación, Comunicaciones, Marina y Guerra. Todos estos objetivos han sido bombardeados “muy intensamente” según el parte franquista.


También es bombardeado el Palacio de Liria, propiedad del duque  de Alba. El palacio que desde los primeros días fue requisado por el PCE, que ha montado  una guardia para evitar el saqueo. Los milicianos lo han respetado todo, con la excepción de la bodega. Pero ahora se trata de salvar lo que hay dentro. Han caído varias bombas incendiarias.
 
Milicianos custodiando el Palacio de Liria
El duque de Alba que se trasladó a Londres, que es su segunda casa. Por algo es  también duque de Berwick. Y es el representante oficioso de Franco. Se encarga de hostilizar el trabajo del embajador español, Pablo Azcárate, que no encuentra más que el rechazo de los conservadores ingleses.

En Londres hay una pugna que será internacional por demostrar la brutalidad del contrario. Desde la casa de Alba se culpa a los republicanos del incendio del palacio. Pero por el empeño de los milicianos, todas las obras de arte que guarda se salvan. Y serán enviadas a Valencia para su custodia.

Emilio Mola, jefe del ejército atacante, (el director, el coordinador del golpe de estado que desencadeno la terrible guerra civil) contempla la acción de sus aviones desde una torre en Leganés. Se queda admirado mientras contempla los incendios que hay en Madrid.

 
Traslado de cadáveres

Pero desde la calle, las cosas se ven aún peor que desde el aire, porque no sólo se divisan los incendios y los embudos que causan las bombas. Se puede ver también el terrible espectáculo de los cadáveres entre las ruinas, masacrados por la metralla y los escombros. En la calle, la gente llora, se lamenta, pero intenta vivir como si nada sucediera. Muchos madrileños juran con el puño levantado hacia el cielo. No se escucha en toda la ciudad una voz que hable de rendición, aunque las bajas civiles se cifran en  dos mil muertos desde que empezaron los bombardeos.

19.11.36. Telegrama de la Cruz Roja Internacional (en francés) dirigido a Franco
AGMAV, CGG, A1, L47, Cp16, F2 y AGMAV, CGG, R202, A5, L275, Cp21, F8
(Traducción MV)

“Deseando ahorrar población no combatiente Madrid sufrimientos inútiles rogamos Vuestra Excelencia nos confirme información prensa según la cual Alto Comandante dispuesto a asegurar respecto un barrio Norte Este de Madrid donde podría recogerse población no combatiente STOP. Si información inexacta nos permitimos sugerir utilizar similar medida. STOP. Si acuerdo rogamos nos delimite exactamente zona para que hagamos gestiones con la otra parte a fin de asegurar que esta zona estará exclusivamente reservada a la población no combatiente y no será utilizada para fines militares. STOP Pediremos autoridades de Madrid que nuestro Delegado se encargue asegurar control con ayuda neutral Cruz Roja Internacional” El único barrio de Madrid que Franco no bombardeo, fue el de Salamanca (donde vivían la mayoría de sus adeptos)

10.11.36. Protección para la Telefónica
(MAE, R614, 8)

Los embajadores de Gran Bretaña y Estados Unidos envían telegramas para que “se evite en todo lo posible el bombardeo del edificio de la Telefónica en Madrid para evitar peligro a las vidas de muchos súbditos británicos y norteamericanos que ya están trabajando allí y también la destrucción de la instalación y maquinaria”
Esta petición fue respondida oficialmente por telegrama al día siguiente, 19.11.36, con el siguiente texto:
COMUNIQUE EMBAJADOR GRAN BRETAÑA QUE DADA LA IMPORTANCIA MILITAR DE LA TELEFÓNICA DE MADRID COMO CENTRO DE COMUNICACIONES DEL ENEMIGO Y LA RESISTENCIA QUE ESTE HACE EN LA POBLACIÓN PODRÍA DAR LUGAR A TENER QUE BATIR PUNTO DE TAN ALTO INTERÉS TÁCTICO NO OBSTANTE LOS ESFUERZOS QUE SE HACEN PARA EVITAR DAÑOS A LA POBLACIÓN  STOP


En la retaguardia fascista las cosas no van del todo bien. Primero fue el fracaso del día 8, cuando se pensó que para los legionarios y los regulares iban a ser un paseo el llegar hasta la Puerta del Sol, desde la Casa de Campo. Ahora es el tapón de la Ciudad Universitaria. No progresan ya en ninguna dirección. La cuña del Clínico está bien taponada por la 2 brigada. Los demás frentes se han estabilizado por falta de relevos.

Coronel Yagüe con Franco
Algunos mandos hablan en voz más alta de lo habitual y recuerdan los avisos de Yagüe: no se ha elegido bien la línea para tomar Madrid.

El cronista oficial Víctor Ruiz Albéniz, que escribe bajo el seudónimo de "El Tebib Arrumi", que tiene acceso directo a Franco, se esfuerza hoy por acallar las críticas contando una supuesta conversación con algún disidente: “No me lo explico, no se lo explican muchos, se está atacando Madrid por el lado peor, de abajo arriba, queriendo tomar la fortaleza por el foso, cuando ofrece otros frentes más accesibles y abiertos. Napoleón sabía lo que hacía y atacó Madrid por Chamartín. Nosotros lo hemos hecho por el frente totalmente opuesto. ¡No me lo explico!”.
 
El cronista Tebib Arrumi, derecha
El cronista responde con aplomo: “Cuando el general en jefe se llama Francisco Franco, nadie puede jactarse de conocer la integridad de sus pensamientos y mucho menos el detalle de sus proyectos porque la primera virtud de un generalísimo es la discreción y la prudente reserva de sus planes… Es verdad. Hemos atacado la fortaleza de Madrid por el foso; y un foso tanto más difícil de sobrepasar, cuanto que aquella malhadada obra de la canalización del Manzanares trocó el vadeo de “aprendiz de río” en operación preñada de dificultades… ¡cuál no sería nuestro empuje que hemos allanado todo lo que parecía imposible de vencer, y al lado de allá, dominando Madrid, están hoy unos miles de soldados de España, de esos que por nada se arredran y hacen posible la más acentuada locura técnica! Queda el rabo por desollar, ese rabo de la defensa criminal de una ciudad en calles y casas, en barricadas y tejadillos, desde los que se pretende cazar al acecho a los bravos asaltantes que quieren acabar con el imperio rojo que padece la capital… El llegar un lunes o un viernes, un 19 o un 25 a la Puerta del Sol, ni es problema ni puede presionar en forma alguna al mando”. Víctor Ruiz Albéniz, "El Tebib Arrumi", será el abuelo de Alberto Ruiz Gallardón.

Los que dudan han de confiar ciegamente en Franco. “Es el Caudillo por la gracia de Dios”


Franco “el Caudillo” se siente fuerte entre los suyos. Tanto que da órdenes para que se desarrolle la ley de primero de octubre, Que oficializara su nombramiento, en el desarrollo de la ley se contemplan las funciones de la Junta Técnica, pero no las de la Junta de Defensa, que en su toma de posesión había afirmado que le acompañaría. Franco da un  golpe de Estado con ese “olvido”: la Junta de Defensa se disolverá sola, sin incluir ningún decreto en el Boletín del Estado. Y Franco es, ya para siempre, jefe del Estado, sin que se mencione la palabra “gobierno”.
 
General Cabanellas
Pero el fragor de los combates y de los bombardeos hace que esas “minucias no trasciendan”. Sólo los miembros de la Junta, y sobre todo su presidente, el general Cabanellas, harán alguna discreta referencia a su eliminación. “Ya no le despegaremos del cargo ni con agua caliente”

El Clínico en la Ciudad Universitaria y el cerro de Garabitas en la Casa de Campo, son las dos puñaladas más dolorosas para los madrileños. Contra ambas posiciones se desatan ataques continuos con nulo resultado. En Garabitas, los fascistas han instalado un dispositivo de cruce de fuegos imposible de tomar. Los hombres caen  allí por docenas cada vez que intentan tomarlo. En el Clínico, los escombros que provocan las explosiones de la artillería no hacen sino facilitar nuevos parapetos. Los moros y legionarios aguantan los ataques. Y cuando hay calma, los tiradores moros esperan durante horas con su fusil hasta que algún incauto miliciano, que no toma las precauciones necesarias es alcanzado.
 
Buenaventura Durruti y el sargento Manzana sobre el que se especula tubo participación en su muerte
Durruti, el hombre considerado por los habitantes de Madrid como su salvador, ha organizado el asalto al Hospital Clínico para recuperarlo una vez que sus tropas han huido, una vez que las tropas de las milicias vascas han dejado el edificio en manos de los fascistas por una momentánea falta de coraje. Durruti llega al Clínico para encabezar el ataque, acompañado de su chófer y de su asesor militar, el sargento Manzana. Pero al bajar de su coche, frente al Clínico, una bala le atraviesa el pecho. Con toda rapidez, le trasladan al hotel Ritz, donde los anarquistas madrileños tienen instalado su hospital de sangre.

La muerte de Durruti sigue siendo una incógnita ochenta años después ¿Fue una bala procedente del Hospital Clínico y disparada por las tropas franquistas la que acabó con la joven y azarosa existencia del héroe anarquista, tal como sostuvo la versión oficial del gobierno republicano? ¿Procedió esa bala de las filas comunistas para cercenar el protagonismo del movimiento libertario durante la Guerra Civil y acabar con el Consejo Revolucionario de Aragón que comportó la eliminación de las colectividades agrarias? ¿Fue un accidente al disparársele el naranjero que portaba y que se golpeó al bajar del coche (algunos testigos afirman que Durruti no portaba el naranjero ese día, solo tenía un revolver? ¿Fue un accidente al golpear contra el suelo del vehículo el naranjero que portaba el sargento manzanas? ¿Fue asesinado por el sargento Manzanas, como llego a especularse? ¿Fue asesinado por sus propios hombres, tal como los comunistas difundieron? Lo único claro que hasta hoy, hay es que por el tatuaje de pólvora que presentaba la zamarra que vestía Durruti el disparo fue a menos de 10 centímetros de su cuerpo, ósea a quema ropa.

Marcel Junod (1904-1961), delegado y miembro del Comité Internacional de la Cruz Roja, durante la Guerra Civil
Cuando los delegados de la Cruz Roja les preguntan a los dos defensores por qué no rinden Madrid si el honor ya está salvado, Miaja responde: “Preferimos quemarla”. La respuesta de Rojo, en apariencia, es menos heroica: “Porque no nos da la gana”.




PARTES OFICIALES DE GUERRA

PARTE FRANQUISTA

En el sector de El Escorial pequeños avances de nuestras tropas.

En los barrios de Madrid, ensanchamiento de las zonas ocupadas, rechazándose varios ataques del enemigo, al que se ocasionaron numerosísimas bajas y cogiéndole cuatro ametralladoras.

En el aire, bombardeos intensos de los puntos de importancia militar, siendo derribados por nuestras fuerzas aéreas cuatro aviones de caza enemigos.


PARTE REPUBLICANO

A las nueve y media de la noche:
Frente del centro. La jornada de hoy ha terminado sin que se modificase la situación de nuestras tropas, a pesar del intenso ataque del enemigo. Se ha combatido con extraordinaria dureza atacando las tropas facciosas y contraatacando nuestras fuerzas briosamente en distintos puntos de la Ciudad Universitaria y la Casa de Campo.

Las posiciones alcanzadas en la mañana de hoy han sido conservadas.


Se han hecho al enemigo algunos prisioneros, se le ha volado un polvorín y se le ha capturado material de guerra. Un fuerte contraataque dirigido por el enemigo contra nuestras posiciones en las últimas horas de la tarde, apoyados con carros de combate, fue enérgicamente rechazado, ocasionándole muchas bajas.

viernes, 18 de noviembre de 2016

18 DE NOVIEMBRE, LA BATALLA DE MADRID


Palacete de la Moncloa, lo que hoy conocemos como Presidencia del Gobierno


18 de noviembre 1936 (miércoles)


EL SANTO Y SEÑA PARA CIRCULAR ESTA NOCHE POR MADRID ES:
  
Pregunta: Todos a las armas
Respuesta: Ni un paso atrás

Sin el santo y seña no se puede circular por las noches de Madrid, sin que te detengan.


En la jornada del 17, se profundizó en la cuña de la Ciudad Universitaria, para el día de hoy se planifica ensanchar la cuña por el norte, para ello se atacara el palacete de la Moncloa, dependencias próximas y viveros, en un intento de amortiguar los golpes que reciben desde Fuencarral, acción que se inicia con éxito aprovechando en que se producía el relevo de la Xl Internacional muy desgastada por la Xll Brigada Internacional, sufriendo un grave castigo al relevar  en plena acción progresiva del enemigo. Los republicanos resisten con tenacidad después del primer ataque, evitando la caída total del dispositivo, así aguantaron dos días.

El Clínico es uno de los bastiones más disputados en el combate que tiene lugar por ampliar la cuña de la Ciudad Universitaria. En el interior del edificio, se lucha por las plantas y las habitaciones los legionarios de la lV bandera y el batallón  Edgard André, de la XI Brigada. Los combatientes caen a montones. Por la noche, los heridos son evacuados al hospital por docenas. Los republicanos lo tienen más fácil, tienen  sus hospitales y entierran a sus muertos a retaguardia. Los fascistas han de  transportar a sus heridos por las pasarelas del Manzanares y hacerles llegar al hospital de sangre de Griñón. Muchos se quedan por el camino, desangrados, y tienen que dar sepultura a los suyos, en el terreno que circunda el edificio en ruinas.
 
Hospital Clínico de la Ciudad Universitaria

En el Clínico se improvisan nuevas formas de combate. Los soldados enemigos se escuchan unos a otros a través de los gruesos tabiques que separan las estancias. Con dos picos, se abre un agujero en la pared; en cuanto hay hueco, se mete por él el cañón del fusil ametrallador y se rocía de balas el espacio. “—Así nos hirieron a todos los que estamos aquí —le dice al periodista Jesús Izcaray un combatiente alemán de los que manda Hans Kahle.  Había un legionario que de dos golpes de picachón abría el agujero. Esperemos que se lo hayan cargado”.


(Julián Zugazagoitia Guerra y Vicisitudes de los Españoles)

El combate seguía con redoblada violencia. Varela apremiaba a sus huestes. “¡No es posible, no es posible! Eso es que os falta resolución para atacar ¡No se comprende de otro modo!” No lo comprendía él. No podía comprenderlo. ¿Era admisible que sus cálculos hubiesen fracasado? Seco como un esparto, hacia crepitar sus órdenes, increpaba a los jefes, Los hería con sus reproches… Les pedía más pasión, más calor. Era absolutamente imposible que el enemigo resistiese un ataque llevado a un buen tren: ¡Si no tenían armas! ¡Si eran unos grupos sin mandos! El general Varela se exasperaba  y en su exasperación dejaba escapar palabras  y juicios mortificantes. Pedía más servicios de aviación que, sin riesgo, se fijaba en el cielo de Madrid y concienzudamente destruía observatorios, trincheras, casas; mataba hombres y animales. La Ciudad Universitaria y el barrio de Arguelles iban saltando en pedazos.


 Los aviones franquistas dejan caer toneladas de bombas incendiarias. Madrid vuelve a arder, a mostrar a sus sitiadores esa imagen fascinante de las antorchas que iluminan su silueta durante la noche.

El día 18. Madrid mide su miedo. El día anterior la aviación había causado más de dos centenares de  víctimas entre muertos y heridos, y las casas siniestradas han cuantiosas. “La ciudad después de la crisis nerviosa de la noche anterior, esta callada y postrada. La gente circula aun por las calles. Pero van rozando las paredes, miran miedosas al cielo, inspeccionan al pasar la profundidad de los portales bajo los cuales pueda uno refugiarse”.
 
Hospital habilitado en el Casino de Madrid
En Madrid hay más de tres mil heridos sin evacuar. Y los muertos se amontonan en los depósitos porque no hay capacidad en los servicios funerarios para atender las necesidades. El alcalde ha solicitado permiso a la Junta de Defensa para que se caven fosas comunes y se entierre a los madrileños sin ataúd. Los sindicatos de ferroviarios intentan poner en marcha los servicios al menos hasta Arganda, pero mientras tanto solicitan que se provea a los responsables de la evacuación y los suministros de más camiones.


Koltsov. Diario de la guerra española.  Los días 18 y 19, miércoles y jueves.

Estas cuarenta y ocho horas han sido lo más terrible de cuanto hasta ahora ha experimentado la desgraciada ciudad. Madrid arde. Las calles están llenas de luz, en las calles hace calor, pero no es de día ni es verano, sino una noche de noviembre. Camino por la ciudad – un enorme resplandor ilumina las calles por todas partes, a donde quiera que me dirija. Madrid arde, lo ha incendiado la aviación alemana. Arden los edificios públicos, los hoteles, las enfermerías, los institutos. Arden sin fin las viviendas. Es imposible apagar todos estos incendios, los equipos de bomberos ya no pueden más. No darían abasto aunque hubiera un número de bomberos cinco veces mayor. Procuran, con ayuda de voluntarios, evitar tan solo las complicaciones, las explosiones y la muerte de las personas. Se apresuran a cortar las conducciones de gas, sacan la bencina, aíslan las casas vecinas. El hecho es que la prueba aún no ha terminado. El mando fascista bombardea Madrid con fuerza creciente. Aquí ha sido concentrada en lo fundamental toda la aviación de los facciosos. Hoy, durante el día (jueves 19), han bombardeado la ciudad veinte Junkers acompañados de treinta cazas - había de una vez cincuenta aparatos en el aire. La
aviación republicana, numéricamente, es mucho más débil. Su audacia no siempre puede compensar la superioridad del enemigo. De todos modos, los “chatos” han abatido hoy dos Junkers y dos cazas. En el umbral del año 1937, el militarismo fascista, a los ojos del mundo entero, destruye una enorme capital europea. Para aniquilar un barrio obrero, con sus frágiles casitas, de delgadas paredes.

“Madrid rojo y negro: milicias confederales” de Eduardo de Guzmán

Los días 17 y 18 se pelean con encarnizamiento salvaje. La aviación vuela constantemente sobre Madrid. Surgen incendios por todas partes. Argüelles es tan sólo un informe montón de escombros. La artillería dispara sin descanso. La colonia del Metro, la Dehesa de la Villa, Puerta de Hierro, Rosales, la plaza de la Moncloa están envueltas en el humo de las explosiones. Sin cesar llegan a la Ciudad Universitaria nuevas expediciones de moros, civilones y terciarios. Sin cesar emprenden ataques desesperados en todas direcciones. En los parapetos no duerme nadie, no descansa nadie, no come nadie. No hay tiempo para nada. Hay que estar disparando constantemente, lanzando bombas de mano rehuyendo las explosiones de la artillería y la aviación. Trabajan heroicamente los fortificadores. Caen también a montones como los milicianos. Pero rápidamente surgen líneas de admirable defensa. El 18, después de tres días de pelea épica, Durruti puede resumir la situación ante el Estado Mayor: “El peligro ha sido cortado. Por este sector tampoco podrá avanzar el enemigo. Seguiremos luchando con violencia enorme. Pero Madrid puede estar seguro de que ni por Rosales, ni por la Moncloa, ni por Cuatro Caminos el enemigo podrá entrar en él...”.


La Defensa de Madrid. Geoffrey Cox.

Bombardeo aéreo nocturno de Octavillas sobre Vallecas (18.11.36). Por la mañana encontraron esparcidos a su alrededor unos panfletos lanzados desde el aire que advertían: “Si la ciudad no se rinde antes de las cuatro de esta tarde los bombardeos se reanudarán sin piedad”. Ni se consideró la opción de rendirse, pero conforme nos acercábamos a las cuatro, la tensión en el aire subió de forma casi perceptible…. Los rebeldes mantuvieron su palabra. Unos minutos antes de las cuatro, aparecieron once bombarderos y una escuadrilla de cazas. Empezaron a soltar bombas cerca de Correos y del Ministerio de la Guerra y pasaron luego hacia la Puerta del Sol, dejando caer una lluvia de bombas incendiarias y potentes explosivos en las callejuelas serpenteantes del viejo Madrid. Fue el ataque más devastador de todos.


Doble Diario ABC. Madrid. 18.11.36.
Bombardeo del Palacio de Liria.
Los actos de vandalismo.
MADRID SUFRIÓ AYER CON MAYOR INTENSIDAD LOS EFECTOS DEL
BOMBARDEO

En tres funestas incursiones, el enemigo sembró ayer sobre Madrid la muerte y el estrago. Sus bombas incendiarias produjeron varios siniestros.
Uno de los edificios que con trágicos resplandores ardió anoche fue el histórico palacio de Liria,  residencia de los ex duques de Alba. Los tesoros artísticos allí encerrados – entre ellos la colección de Goyas –  habían sido conservados escrupulosamente por los incautadores y estaban bajo la custodia del partido comunista, esperando que la Junta de Incautación del Tesoro Artístico realizara el propósito de convertir en museo tal palacio. Vano vandalismo, pues la población, que atendiendo las órdenes de las autoridades, procura esquivar el peligro, siente indignación, pero no terror. La indignación se traducirá en furia combativa, pero no en otra cosa, pese al cruel enemigo que pretende esclavizarnos. En la incursión de primeras horas de la noche las bombas incendiarias prendieron en diversos edificios, ninguno de los cuales constituía objetivo militar. La mayor parte de las bombas cayó en la zona comprendida desde la plaza del Carmen, calle de la Madera, Corredera Baja y otras hasta el sector del cuartel de la Montaña y
Palacio de Liria, anteriormente incendiado.

Desde Salamanca y Burgos no cesaban de comunicar al Pacto de no Intervención y a la Cruz Roja Internacional. “que no se bombardeaban objetivos civiles”.

Estas órdenes eran las que los distintos comandos aéreos fascistas recibían:


18.11.36, a las 18 horas. Parte Aéreo
Parte de la Jefatura nacional del Aire
A.H.E.A. A 9144/1, F719.

Frente de Madrid
A las 8,30 horas se salió con los objetivos siguientes: Puente de Segovia, Marqués de Urquijo, Paseo de Rosales, Puente del Rey, Paseo de San Vicente, Paseo del Marqués Monistrol, barrio del Puente de Segovia, carretera de Extremadura, desde el kilómetro 3 hasta el rio, y la parte norte del arroyo de Cantarranas. Fueron bombardeados todos estos objetivos. Se observaron carros de asalto nuestros hacia el Palacete de la Moncloa. Nuestra artillería tiraba, desde la Casa de Velázquez, a dicho palacete. Se observaron los siguientes incendios: Hospital de San Carlos, edificio de “Madrid- París”, próximos a Telefónica,  en el que se notaban, además, grandes boquetes en la parte superior. Parece probable que el Ministerio de la Gobernación estuviese también incendiado, pues gran humareda parecía provenir de él. El Cuartel de la Montaña ardía también. No dispararon las baterías antiaéreas ni aparecieron aparatos enemigos. (La noche anterior el centro de Madrid fue bombardeado con incendiarias de ahí los fuegos)
Actividad aérea enemiga.
En nuestras líneas se presentaron, a las 16 horas, 13 aviones de los cuales 4 eran grandes.


Informe de Aviación para el general Varela 18.11.36 (a las 12,15 horas)
AGMAV, Z/N, R22, A15, L19, Cp22, D1, F41
(Extracto del Documento)

Han bombardeado, esta mañana, la barriada de casas baratas ferroviarias de la carretera de Extremadura y la zona Rosales – Cuesta de San Vicente.
Vieron que nuestra artillería hacía fuego sobre los parapetos situados al N.O. de la Casa de Velázquez; hacia ese lugar marchaban nuestros carros de combate.
Han visto grandes incendios cerca de la Telefónica, acaso Madrid- París (Grandes Almacenes) o Teatro Fontalba y en la Puerta del Sol, Ministerio de la Gobernación o algún edificio inmediato, no pueden precisar los sitios de estos incendios por el gran humo que…

 
Trincheras de la Ciudad Universitaria 
En el Estado Mayor de Rojo se está valorando una drástica y desmoralizadora medida: se piensa en la posibilidad de desarmar a la columna Durruti. Se acusa a sus hombres de poco combativos e indisciplinados. El líder anarquista ruega a Miaja de que eso no puede hacerse y pide para los suyos el lugar de mayor peligro para mañana. El jefe de la López Tienda, sí deja el mando de sus voluntarios catalanes, que pasan a engrosar las filas de la 5 brigada, a las órdenes de Sabio, en el puente de San Fernando. Las fuerzas que han llegado de Cataluña demuestran gran valor y espíritu de lucha, pero no están acostumbradas al tipo de combate que se da en Madrid. No se han enfrentado antes a tropas de choque: correosas, profesionales, disciplinadas. El ejército de África tiene muy poco que ver con los guardias civiles y los falangistas a los que combatían en el frente de Aragón. los milicianos que llevan meses retrocediendo desde Talavera han aprendido sufrir.
 
banderas nazis en la Plaza mayor de Salamanca

 Como no podía ser de otra forma, las primeras adhesiones al régimen de Franco llegaron de los regímenes totalitarios de Italia y Alemania. El 18 de noviembre de 1936 los Gobiernos de los dictadores, Hitler y Mussolini, reconocen oficialmente a la España del dictador, Franco. La noticia la hace pública el día 19 la Secretaría de Relaciones Exteriores de Franco. El III Reich ha enviado su embajador, el barón Von Storher, a Salamanca, donde se encuentra el Cuartel General de Franco. En Burgos, al conocerse la noticia un numeroso gentío se ha concentrado en la Plaza Mayor y en otros puntos de la ciudad, lanzando vivas a Alemania, Italia, España, Hitler, Mussolini y Franco. En marzo de 1937 llega a Salamanca Roberto Cantalupo, embajador del Duce.
 
José Antonio Primo de Rivera
José Antonio Primo de Rivera, líder de Falange Española y preso en alicante, fue juzgado el día 18, por un “tribunal popular”. Esta institución,  consistía en un jurado designado por los partidos del Frente Popular bajo la presidencia de tres jueces de carrera. Los jueces aportaban la fundamentación jurídica, pero el veredicto se sometía siempre a lo que el “jurado político dictara. En este caso, los miembros del jurado fueron uno por cada partido: PSOE, UGT, el PCE, la CNT, la FAI, Izquierda Republicana, Unión Republicana y el Partido Sindicalista”. Los jueces de carrera eran Eduardo Iglesias, Rafael Antón y Enrique Griñán.
José Antonio era acusado, de conspiración para un levantamiento militar. Bajo ese cargo se le condenó a muerte. Como el cargo era ostensiblemente endeble, porque el reo llevaba en prisión desde mucho antes de que estallara el alzamiento. Si bien existían pruebas de que mantuvo conversaciones con el General Mola, para formar incluso liderar, el golpe de estado de julio de 1936, los jueces, contrarios al veredicto del jurado, trasladaron al Gobierno su solicitud de que se le conmutara la pena. Pero el gobierno de Largo Caballero, reunido en la tarde del 19 de noviembre, rechazo  la conmutación. Sólo los dos ministros de Izquierda Republicana, Esplá y Just, trataron de evitar la condena.

A última hora del día el ejército franquista distribuye la orden de operaciones para el día 19

Segunda Orden de Operaciones para el día 19.11.36 (Ciudad Universitaria).
Orden del Coronel García Escámez al Teniente Coronel Asensio
Cuatro Vientos, a las 22,40 horas del día 18.11.36
AGMAV, Z/N, R247, A22, L3, Cp10, D1, F2
(Transcripción del Documento)

Mañana procederá a ocupar el Palacete de la Música (Parque del Oeste) y viviendas próximas, al objeto de desalojar al enemigo que, desde ella, hostilizase las casas ocupadas por nuestras fuerzas, en la Ciudad Universitaria y el acceso a las mismas. Tomará parte en la operación las fuerzas disponibles de la Columna del Comandante Ríos y dos unidades de la de Vd. Además de una Compañía de Carros de Asalto pesados que se incorporarán a la Casa de Arquitectura, a las 8 horas, tomando Vd. El mando de estas fuerzas.
Cooperará la Aviación que bombardeará el objetivo, desde las 9,30 hasta las 10 horas y las Baterías de 105 mm de la Casa de Campo (Garabitas), que actuarán inmediatamente después de la Aviación, durante media hora. Ocupado el objetivo, deberá adelantar la línea en esa parte a la altura del Palacete, enlazando hasta el Río con las fuerzas de la Casa de Campo, para impedir que el enemigo, pueda batir el Pontón, montado sobre el río Manzanares.



PARTES OFICIALES DE GUERRA

PARTE FRANQUISTA

En el frente sur y oeste de Madrid se han ensanchado las posiciones ocupadas, rechazando todos los ataques del enemigo, haciendo a éste numerosas bajas.
En el frente de El Escorial se han llevado a cabo pequeños avances persiguiendo al enemigo.


PARTE REPUBLICANO


Frente del centro. En la zona noroeste del centro de Madrid, vivo fuego de fusilería y ametralladora sin que se haya experimentado variación sensible de la situación en el transcurso del día.